Dame un libro, por favor.

Me gusta leer. No, María, precisión, ¡me encanta leer! Es uno de mis hobbies, mis vicios, mis adicciones. Prácticamente desde que era una enana ando con un libro debajo del brazo. Y desde el momento en el que descubrí las bibliotecas, más de uno.

      No sé de donde procede este afán de leer prácticamente todo lo que cae en mis manos. Dicen que los padres son los que dan ejemplo a sus hijos en el hábito de la lectura. Mi amiga Debbie no está de acuerdo con eso. A su madre le encanta leer y quería que ella leyese también. Debbie dice que por querer obligarla no le gusta leer, pero aunque no le gusta leer novelas, le encanta la poesía. Algo es algo. En mi caso mi padre tiene docenas de libros y lee bastante (hay gente que tiene libros sólo como adorno: un metro de libros verdes para que vaya con la decoración). Mi madre nos compraba a mi hermano y a mí libros educativos cuando éramos pequeños, libros que yo cogía una vez metida en la cama y releía una y otra vez. Como mi madre era socia del Círculo de Lectores, cada tres meses entraba un libro nuevo en casa. Aún conservo muchos de ellos, y muchos aún se encuentran entre mis favoritos: “Hijos del jueves”, “El bolso amarillo”, “El pequeño fantasma”, “Charlie y la fábrica de chocolate”…

      Según iba creciendo, la biblioteca del colegio ayudaba en los momentos en los que no había libro nuevo, y con el tiempo, las bibliotecas públicas se hicieron un hueco. El préstamo era de dos libros para dos semanas. Recuerdo que iba los viernes por la tarde, elegía dos libros y me iba feliz a casa. Empezaba a leer el primero ese mismo día al irme a la cama. Podían darme las 2 de la mañana leyendo, y algunas veces, acababa el libro antes de dormir de manera que el sábado podía empezar ( y a veces terminar) el segundo. Es el día de hoy, que incluso me dan las 4 o 5 de la mañana leyendo. Tengo que reconocer algunos libros me enganchan. En mi espacio de hotmail, puse una lista con algunos de los libros que me parecen interesantes. También tengo allí una entrada sobre libros. Este verano, mi amiga Cristina me dijo que cuando no sabía que leer, iba a mi lista y elegía un libro.

      Para mí, las librerías son el paraíso. Una vez que tuve independencia económica me dediqué a ampliar mi biblioteca personal. Desde entonces, ha ido creciendo a pasos agigantados. Tengo libros en español e inglés, y supongo que en breve comenzaré a leer libros en italiano. Cuando voy a una librería, el tiempo se para. Me puedo perder entre estanterías repletas de novelas, o libros de historia, de cocina,… Cuando voy a Inglaterra, me puedo recorrer casi todas las librerías del sitio donde estoy. Me da igual si son pequeñas librerías o cadenas, tipo Waterstones. En Dublín, no recuerdo el nombre de la librería, había bancos para que pudieses sentarte a hojear, o incluso leer un libro. Me encanta el silencio que hay, sólo interrumpido por el hilo musical. Hace algún tiempo descubrí los libros electrónicos y las bibliotecas digitales, un chollo que me ahorra bastante dinero.

      También tengo ciertas manías cuando leo. La primera es que no me gusta leer un solo libro. Tengo varios empezados, y según el humor con el que me encuentre en ese momento, leo uno u otro. Otra manía es la de leer el final. Sé que un libro me gusta cuando antes del capítulo diez ya he leído las dos últimas páginas, y según voy avanzando en la lectura voy leyendo más del final. Es algo que no puedo evitar por mucho que lo intente. Si no lo hago, es que el libro no me engancha. Comprobado. Otra manía es la de los marcapáginas. Me vale cualquier cosa, incluso una servilleta de una cafetería, lo que sea con tal de no doblar la esquinita de la página. También me vale cualquier rincón para leer: el autobús, la playa, la piscina, un banco de la calle, antes de ir a dormir…

     Por desgracia, hace algún tiempo que no leo por placer. Tengo aparcados varios libros que tendré que retomar y volver a empezar desde el principio. Estoy inmersa en mi trabajo de investigación y lo único que leo son libros referentes al tema: contextos históricos, biografías,… Pero como veis, de una manera u otra, sigo sin alejarme de la lectura.

Acerca de María

Me llamo María. Soy de Gijón y me dedico a la enseñanza.
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5 Respuestas a Dame un libro, por favor.

  1. Debbie dijo:

    Holas caracolas!!!

    Es cierto que no me gusta leer y es cierto que creo q parte de culpa tuvo la insistencia de mi madre porq leyeramos (y eso se lo dijo mi profesora de primaria). Pero si que leo libros, sobre todo sobre infancia y educacion infantil, para poder seguir ampliando mi experiencia como Educadora Infantil. Y la poesía me encanta. Tambien leo libros “normales”…pero pocos jajaja
    Besetesssssssssss
    Y a ver si me pones mi blog en tu pagina eh?? jajajaja

  2. Geno dijo:

    A mi madre le gusta mucho leer y a mi padre algo menos. A mi me encanta y a mi hermana, no tanto, de hecho le cuesta engancharse a un libro cuando a mi me vale cualquiera (casi cualquiera) que caiga en mis manos ¿Habremos seguida cada una los pasos de uno de ellos? jejejeje Que sí, que estoy contigo ¡vivan los libros!

  3. estasoyyo dijo:

    Debbie, solucionado lo del enlace a tu blog, sorry :P . Y por cierto, eso de “libros normales” suena un poquitín raro, jaja.
    Geno, en alguna quedada tenemos que volver a recomendar libros, como el día del Trivial, pero hay que tomar buena nota, que la lista de aquella vez se perdió por el camino.

  4. chema dijo:

    hola maría, soy chema del foro de esther. no eres la única que lees varios libros en paralelo. ;) yo hace poco, por ejemplo, estaba leyendo a la vez ‘mujercitas’, el clásico de louise may alcott, y ‘dos velas para el diablo’ de laura gallego.

  5. Belén (mbruxa) dijo:

    Hola aquí vuelvo a opinar, adoro la lectura y como tú lo heredo de mi padre, realmente no compro los libros de adorno porque ahora mismo (contra mi voluntad) los tengo en cajas repartidos entre málaga y Galicia, porque no tengo un vivienda propia y es uno de mis sueños, no la vivienda ja, ja, ja, ja mas bien una estantería para poder tenerlos como se merecen. No leo el final de los libros, pero al igual que tú odio doblar la paginas y cualquier cosa me vale de marcador, me vale cualquier rincón para leer y a veces leo dos o tres al tiempo, pero prefiero uno a uno.

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